Después de realizar un mini paper no científico (aunque inevitablemente sí quedó un poco científico por la estructura que le teníamos que dar) y de revisar un par de papers de otros compañeros, puedo concluir que ha sido un proceso agradable y estimulante.
No ha sido mi primera vez participando en un proceso de revisión por pares, sin embargo, ha sido completamente diferente. Es cierto que me incomodaba un poco hacer sugerencias de mejora a los compañeros, aunque fuesen mínimas, ya que sentía que me entrometía en la esencia de sus trabajos, al no haber una formula universalmente correcta para dar forma a nuestros mini papers. Es decir, lo que yo pensaba no tenía por qué ser más correcto que lo que ellos habían hecho. La plantilla podía ayudar a la decisión, pero se quedaba muy escueta en mi opinión, ya que aparte de tratar el trabajo como un ‘todo’ también hay que evaluar si cada una de las partes del trabajo cumple unos estándares (y su función). Obviamente, con máximo de 50 palabras, esto no se podía evaluar en profundidad.
Respecto a mi trabajo, y viendo los de otros compañeros posteriormente, he reflexionado sobre cosas que podría haber modificado, como la longitud de cada apartado, haberle dado un tono más humorístico, o haberlo hecho más narrativo y menos científico. Sin embargo, no cambiaría nada, ya que considero que en este trabajo cada uno hemos sacado un poco de nuestra forma trabajar, de nuestros hobbies y de nuestra esencia, por lo que es inevitable que cada mini paper haya sido un mundo aparte. He disfrutado mucho recibiendo comentarios de otros compañeros, incluso por el mero hecho de que se tomasen tiempo para leer un trabajo que yo había hecho con bastante ilusión.
Como extra, dejo por aquí algunas imágenes de los maravillosos ‘cinnamon rolls’ que resultaron del experimento comentado en el Ejercicio 1.
¡Os deseo unas maravillosas fiestas a todas y todos!



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