La investigación orientada al paciente se refiere a un continuo de investigación, que abarca desde los estudios iniciales en seres humanos hasta la investigación comparativa de la eficacia y los resultados, y la integración de esta investigación en el sistema de atención sanitaria y la práctica clínica. Incluye estudios de terapias, herramientas de diagnóstico, productos farmacéuticos y estrategias de prevención, así como evaluaciones comparativas de esas intervenciones entre sí y con respecto a las prácticas existentes. Concluye con la síntesis, la difusión y la integración de las pruebas en la práctica.
La investigación orientada al paciente se centra en la atención de los pacientes en el sistema sanitario, a diferencia de la investigación centrada en poblaciones enteras, aunque no cabe duda de que la salud depende, en parte, de determinantes sociales y de que existen fuertes sinergias entre la investigación orientada al paciente y la investigación sobre la salud de la población. Si bien la investigación orientada al paciente comienza donde terminan la investigación biomédica básica y los estudios preclínicos, ambas son igualmente esenciales y necesariamente complementarias. De hecho, el flujo entre la investigación biomédica básica y la investigación orientada al paciente es bidireccional, ya que las observaciones de la investigación orientada al paciente pueden generar nuevas preguntas para la investigación biomédica básica.
La medicina centrada en el paciente implica un cambio de paradigma en la relación entre médicos y pacientes, pero también requiere el desarrollo de una investigación orientada al paciente. La investigación orientada al paciente no debe basarse en la evaluación de las intervenciones médicas en el paciente medio, sino en la identificación de la mejor intervención para cada paciente individual, el estudio de la heterogeneidad y la asignación de un mayor valor a las observaciones y excepciones.
El objetivo de la investigación orientada al paciente es garantizar una aplicación mejor de enfoques diagnósticos y terapéuticos innovadores en atención sanitaria, así como ayudar a los territorios a afrontar el reto de prestar una asistencia sanitaria de alta calidad y coste-efectiva. Implica garantizar que el paciente adecuado reciba la intervención clínica adecuada en el momento adecuado, lo que en última instancia conduce a mejores resultados de salud.
La investigación orientada al paciente pretende mejorar de manera demostrable los resultados de salud y la experiencia de los pacientes en la atención sanitaria mediante la integración de la evidencia en todos los niveles del sistema sanitario. Puede ser realizada por investigadores clínicos de todas las profesiones sanitarias (por ejemplo, enfermería, medicina, odontología, farmacia o fisioterapia), por epidemiólogos clínicos y también por profesionales no clínicos (por ejemplo, bioestadísticos, economistas de la salud, antropólogos o sociólogos). La investigación orientada al paciente puede llevarse a cabo en todos los entornos sanitarios (por ejemplo, en atención primaria, hospitalizados o institucionalizados), allí donde los pacientes solicitan y/o reciben atención.
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